Portavelas de cerámica o piedra de aspecto rústico, con una forma cuadrada irregular y adornado con un patrón de puntos en relieve en sus lados. El centro presenta un hueco circular, ideal para alojar una vela pequeña. Su diseño sencillo y textura natural lo convierten en un elemento decorativo que aporta un toque artesanal y acogedor a cualquier espacio.